La izquierda debe dejar las estridencias

• E n t r e v i s t a : Enrique Bautista Villegas
“Los poderes fácticos inciden en la medida en que son representativos, en la medida de que tienen fuerza, por eso los resultados de la elección de julio del año pasado (...) Yo creo que si se hubiera asumido una posición menos agresiva frente a los poderes fácticos a lo largo de la campaña, hubiéramos ganado la elección”

El precandidato del PRD a la gubernatura, Enrique Bautista Villegas, durante la entrevista

La izquierda debe cambiar de manera inteligente, “mostrando que no vamos a tocar intereses”, advierte el ex secretario de Gobierno

Enrique Bautista Villegas hace proyecciones, las suyas: la izquierda no puede seguir generando temores –hasta los pobres se espantan–; no puede marginarse del diálogo; no puede seguir peleada con los poderes fácticos, ni debe descalificar a las autoridades electorales. En síntesis, dice este precandidato del PRD a la gubernatura del estado, la izquierda en México ya no puede seguir en la postura anacrónica –esa visión de cambio de los años 60 que pensaba en las grandes revoluciones– “del todo o nada”.
Se presenta como un convencido de que la izquierda debe cambiar de manera inteligente, “mostrando que no vamos a tocar intereses”, y dice representar una opción política a tono con otras izquierdas del mundo como la chilena, la brasileña o la argentina, que buscan cumplir sus objetivos de corte social en forma gradual, negociada y alejada de las estridencias y agresiones que los llevaron, desde su punto de vista, a perder la Presidencia de la República en el 2006.
Por eso, suelta sin empacho: “Yo reconozco la legitimidad del actual gobierno” que encabeza el panista Felipe Calderón, “francamente no creo que haya habido un fraude el día de la elección”, y si se perdió el 2 de julio fue “por la posición agresiva que se asumió frente a los poderes fácticos a lo largo de la campaña”.
Coqueto con la cámara fotográfica, el ex secretario de Gobierno reconoce, en entrevista que concedió en su casa a La Jornada Michoacán, que no se puede perder de vista la incidencia que tienen esos poderes en los procesos de elección en México, así como la tiene Estados Unidos por ser no sólo el país vecino, sino la potencia económica más importante del mundo. “Cuando a nuestro vecino le preocupa que nosotros vayamos a asumir posiciones contrarias establece una serie de mecanismos para evitar que eso se pueda dar”, por eso, recomienda esta vez “no dar motivos” a la derecha para que genere un ánimo contrario a las posiciones de izquierda.
¿A qué tipo de izquierda representa?
Yo me situaría más por el lado de la izquierda que busca un tránsito a partir del diálogo, del convencimiento y no a través de cambios que puedan ser traumáticos.
“Creo que los cambios que se dan en diferentes partes del mundo se tienen que hacer de manera muy clara y definida, pero en forma paulatina y a la vez negociada. La izquierda en el mundo se ha transformado cada vez más en una izquierda constructiva que busca el logro de sus metas a través de cambios negociados. El objetivo de la izquierda es muy claro, es de compromiso con la sociedad, lograr que los beneficios que se generan lleguen a todos los ciudadanos y aquí lo que a veces se discute es el modo o la estrategia para llegar a esos objetivos, y yo tengo la impresión de que en Venezuela, en Cuba, los objetivos que se buscan son similares a los que se plantean las izquierdas europeas y a los que se plantean algunas izquierdas latinoamericanas, cuyos cambios son menos traumáticos, como puede ser el caso de Chile, Brasil o Argentina”.
¿Cómo construir en México una izquierda ganadora electoralmente?
Ha sido más difícil porque no podemos descontextualizarnos de nuestra realidad; es decir, nosotros somos vecinos de la potencia más importante del mundo desde el punto de vista económico y cuando nuestro vecino estornuda a nosotros nos da pulmonía, y cuando de alguna manera a nuestro vecino le preocupa que nosotros vayamos a asumir posiciones que le pueden ser contrarias, establece una serie de mecanismos para evitar que eso se pueda dar.
“Entonces, yo considero que en los procesos electorales recientes, en los que se ha evitado que la izquierda pueda llegar al poder, es porque se han generado temores, desde mi punto de vista infundados, en nuestros vecinos y en sus representantes en nuestro país. El capital que representa los intereses internacionales en México es muy importante y eso no lo podemos evitar.
“Yo considero que cuando hay temor de parte de la inversión extranjera y de la inversión local, cierran filas para evitar que esos temores se vuelvan realidad. Entonces, creo que nosotros no podemos perder de vista esa situación y que cuando buscamos impulsar cambios hacia la izquierda, lo tenemos que hacer de una manera inteligente y mostrando que no vamos a tocar intereses más allá de lo que la propia ley lo permite y de lo que la justicia y la ética lo permiten.
“Porque mi impresión es que lo que hemos generado en el país es una inmovilidad absoluta, porque la derecha tiene un temor brutal a cualquier cambio y la izquierda asume una actitud del todo o nada”.
¿A qué atribuye la existencia de esos temores?
– Yo creo que a la izquierda mexicana le ha faltado observar las experiencias que se dan en otras latitudes. Tengo la impresión de que una parte de la izquierda mexicana se ha quedado en la visión de cambio de la década de los 60, de las grandes revoluciones para lograr los cambios, y a mí me parece que ahora los cambios se pueden dar a través de procesos democráticos.
“Tengo la impresión de que en la izquierda ha faltado un debate para definir con claridad cuál es la estrategia que debemos de seguir. Yo creo que hay que modernizar el país y hacerlo con mucha inteligencia, porque si no hay disposición de moverse un ápice, nos vamos a situar en una posición de absoluta inmovilidad”.
¿Considera que debe cambiar el discurso?
–Creo que debería cambiar el discurso de la izquierda para no generar esos temores infundados como los que se generaron el año pasado, previo a las elecciones, y que de alguna manera hicieron que una elección que estaba prácticamente ganada por la izquierda, se perdiera por estridente, por generar temores que no había necesidad de generar. Yo creo que debemos entender que la izquierda en México representa 35 por ciento de la población, pero en lugar de aprovechar ese porcentaje para obligar a que se incorporen nuestras políticas en la proporción que representamos, nos hemos confrontado con el gobierno y nos estamos marginando del diálogo”
¿Cree que esa estridencia como la identifica, esa cerrazón al diálogo, pueda afectar en las elecciones locales, en el caso concreto de Michoacán?
No, en la medida en que los actores políticos que estén participando asuman una posición que no genere los mismos temores que se generaron a nivel nacional.
“Si la derecha tiene mayor capacidad de generar un estado de ánimo contrario a la izquierda, ¡bueno! Pues hay que cuidar, buscar no darle motivos para que lo genere. Porque, además, en un país donde hay 40 millones de personas en pobreza extrema y 70 o más millones de personas a los que no se les han llegado los beneficios del desarrollo, de manera natural ellos van a inclinarse por las propuestas que la izquierda tiene en una situación normal. Lo que sucede es que cuando se generan temores y cuando se da motivo para que se acuse a la izquierda del riesgo potencial de acabar con el país, bueno pues hasta muchos de estos pobres que han logrado alcanzar algo de bienestar, pues tienen temores de perderlos.
“Insisto, la vía debe ser de respeto a las instituciones que hemos construido. Nosotros no podemos descalificar así como así a los órganos electorales y al IFE”.

-Entonces, desde su punto de vista, electoralmente ¿sería más atractivo un PRD inclinado a la socialdemocracia?
Mi impresión es que debe ir por ahí y yo fundo mis expectativas y mis propuestas en los resultados visibles que estamos viendo en el mundo. Yo no veo cuál es el beneficio de buscar llegar de manera estridente y no por la vía de la construcción de acuerdos, si los resultados al final te están demostrando que esa vía es la correcta, y si lo podemos hacer de una manera constructiva, a través del diálogo, de los grandes acuerdos ¿por qué evitarnos esa posibilidad? Yo no encuentro cuál es el beneficio de situarnos en el Congreso en una posición del todo o nada y negarnos a dialogar y permitir que nos pase la aplanadora por encima como ha sucedido durante 20 años.
–¿En el estado usted trataría de mostrar ese nuevo rostro de la izquierda?
Yo creo que lo está haciendo la actual administración, proponer cambios de fondo. Lo que tenemos que hacer es utilizar los recursos para privilegiar la política social sobre otro tipo de políticas como lo ha hecho este gobierno, y no ha sido una situación sencilla porque se está rompiendo con una cultura del autoritarismo, de pensar que quien está en la punta de la pirámide tiene el poder de decidir un todo, y que el que está en la base de la pirámide demanda que el de arriba le resuelva todo, esto lo tenemos que cambiar.
–¿Se refiere a cambiar la cultura paternalista, a un cambio cultural?
Sí, tenemos que acabar con la cultura del paternalismo y cambiar nuestra visión, nuestra actitud frente a los problemas y asumir una corresponsabilidad como sociedad. Eso es democracia, no esperar a que todo se resuelva desde arriba.
–¿Y cómo hará para transmitir este mensaje a los diferentes sectores de la sociedad, ha pensado alguna estrategia?
“Obviamente yo no diseño la estrategia del PRD, se tiene que partir de un debate, pero yo digo que las propuestas o mis vínculos con la sociedad de Michoacán están fundadas en ese tipo de discurso. Ahora lo comentamos, pero ya lo veníamos practicando de toda mi vida. Si yo genero confianza en muchos círculos de poder o círculos de interés es precisamente porque entienden que la vía en la que yo dialogo o mis propuestas de cambios se fundan en este tipo de discurso”.
–¿Una eventual candidatura suya sería, entonces, bien vista por grupos empresariales?
–Yo he sido partícipe de los órganos de dirección de los sectores productivos, y a mí me reconoce el sector empresarial como una gente representativa, que ha participado en diferentes negociaciones importantes, pero también me reconocen otras gentes como un funcionario público que ha tenido una preocupación por contribuir para resolver los problemas.
“Mi acción es consecuente con mi discurso y esto ha ido permeando a través de los años, no es gratuito, y ahora mi propuesta, mi proyecto sería en ese sentido, entonces yo no creo que esa posición genere temores, al contrario, en muchos casos es bien vista”.
–Tomando en cuenta que el PRD abandera ahora temas como la despenalización del aborto y considerando el activismo de un sector del clero, ¿usted preferiría que no se abordaran?
–En lo absoluto, yo creo que son temas que la ciudadanía debe discutir con respeto y tolerancia. Creo que las iniciativas, las leyes tienen que estar respaldadas por la ciudadanía, no pueden ser producto de la visión de los dueños de la verdad. Entonces, yo creo que la vía que la izquierda tiene que buscar encontrar es construir sus propuestas con el sustento de la ciudadanía, del pueblo, y sometiéndolas a debate.
–¿Esos poderes fácticos deciden la elección?
Yo creo que inciden en la medida en que son representativos, en la medida de que tienen fuerza, por eso los resultados de la elección de julio del año pasado se dieron como se dieron, porque hubo grupos de poder que incidieron en esta situación. Yo francamente no creo que haya habido un fraude en los órganos electorales, yo creo que esto se dio a partir de ciertos poderes fácticos que se atemorizaron mucho por la estridencia de algunas propuestas, y el hecho de reconocer esto, no quiere decir que yo esté en contra de los principios de mi partido. Es una interpretación que yo tengo de la realidad y la hablo con toda franqueza porque yo creo que así hay que hablar las cosas si queremos avanzar, yo creo que va a ser muy importante que en el PRD, en el próximo congreso, se dé un debate en relación con la estrategia del partido, sin satanizar a nadie, buscando la tolerancia para llegar a acuerdos.
–¿Considera que la cuestionada credibilidad de los órganos electorales incidirá en el proceso local?
Yo creo que se ha afectado. Pero recordemos que en su momento nos marginamos de la participación para definir quiénes integraban esos órganos electorales por esa visión cerrada que yo creo que no nos lleva a nada, yo creo que si nosotros vivimos en una democracia y estamos dispuestos a participar con las reglas que las instituciones establecen tenemos que asumir los resultados.
–¿Las tribus perredistas están a tono con su discurso?
Yo creo que es un debate que se tiene que dar al interior del PRD, pero yo te puedo decir que mucha gente que he encontrado en mis recorridos coincide con esta visión.
–¿Militantes del PRD?
–Hay militantes y simpatizantes, es decir, yo tengo contacto con mucha gente, muchos de los que participamos en este gobierno al que yo pertenecí son militantes y tienen una visión similar, habrá otros que la tengan diferente.
–¿Este discurso lo hace diferente a los otros aspirantes a la candidatura?
– Yo no soy quién para juzgar a las otras propuestas.
–¿Pero desde su visión?
Yo he meditado mucho sobre esta situación y la asumo totalmente. No sé hasta dónde los demás lo han hecho y en ese sentido creo que mi propuesta es original y tengo la impresión de que otros no lo enfrentan porque dan por hecho o asumen la posición de que perdimos las elecciones porque nos hicieron fraude y entonces, quienes surgieron de esta elección no tienen legitimidad. ¡Yo no creo eso! Yo reconozco la legitimidad del actual gobierno y francamente no creo que haya habido el día de la elección un fraude. Que se haya fraguado alguna otra situación antes, convenciendo a la población, generando una situación de temor lo pudo haber habido porque los grupos de poder que tenían en las manos la posibilidad de generar estos temores lo aprovecharon, pero lo aprovecharon a partir de que se sintieron amenazados, ¡eso está claro!
“Yo creo que si se hubiera asumido una posición menos agresiva frente a los poderes fácticos a lo largo de la campaña, hubiéramos ganado la elección”.
–¿Está preparado el perredismo michoacano para asumir los cambios que plantea?
El perredismo michoacano ha sido ejemplo a nivel nacional del cambio político que se ha dado. Aquí inició el proceso democrático, aquí con todo lo que se diga, los acuerdos que el gobernador ha logrado con los otros partidos no tienen precedentes
.
–¿Está de acuerdo en que lo que suceda con el PRD en Michoacán va a repercutir enormemente en el perredismo nacional?
–Necesariamente. Por eso yo creo que el debate se tiene que dar de manera sana, que tenemos que evitar los quebrantos y que debemos de salir unidos de este proceso, si lo que está a discusión es una estrategia de cómo llegar a un fin, no el fin en sí mismo


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